viernes, 12 de abril de 2013

¿Cómo te estás preparando para la paz? (Versión extensa)

Esta es la versión extensa de mi columna, publicada en 'Catalejo' el 11 de abril de 2013.


Por Santiago Silva Jaramillo

Desde hace algunas semanas, la Gobernación de Antioquia ha estado impulsando una campaña que se pregunta por cómo nos estamos preparando los colombianos para la paz. Entre otras iniciativas, en algunos lugares del departamento se han ubicado grandes tableros en dónde se invita a las personas a contestar a esta pregunta.

Leer algunas de las respuestas puede ser gracioso y preocupante a partes iguales. En efecto, la mayoría de las personas se dejan llevar por un sentimentalismo desbordado o simplemente confunden la palabra “paz” con una idealización de sus propias expectativas de vida. Enmarcado en un gran corazón en marcador azul, se leen referencias a la paz de Dios y a la reelección de Santos, hablan de flores y “espadas de amor”, de música, de amar al prójimo y meditar, de soñar despiertos y combatir la ignorancia; de cuidar el medio ambiente y eliminar la pobreza, tener una economía competitiva y trabajo para todos.

Lo problemático de esto no es que las personas entiendan por “paz” algo que no necesariamente lo es, sino que empiecen a crearse expectativas sobre un futuro que no parece probable; esa brecha entre lo que se espera y lo que se consigue suele ser particularmente perjudicial en términos sociales.

El caso es que en todos estos mensajes se siente una preocupante inclinación a tener esperanzas irreales sobre el futuro del país. De igual manera, desconoce la realidad de que lo que podría esperarnos (como el presidente Santos e incluso las guerrillas han reconocido) es un escenario de post conflicto que poco o nada tendrá que ver con la idealización de muchos desprevenidos.

En efecto, un periodo de post conflicto empieza cuando se detienen las principales hostilidades entre dos enemigos. La situación resultante no es necesariamente segura. La transición para superar la violencia no pasa por un camino secuencial. Colombia, en esa tradición curiosa de romper los paradigmas para mal, vivió un post conflicto de pequeña escala con la desmovilización de las AUC. En efecto, revisar lo que sucedió entonces nos puede dar muchas pistas respecto a lo que nos espera en un supuesto post conflicto cercano.

Así pues, podemos esperar un incremento en la violencia homicida consecuencia del desorden en las estructuras armadas y la lucha por controlar las rutas de narcotráfico, la extorsión, la producción ilegal minera, entre otras economías ilegales. La desmovilización de combatientes implicará una enorme carga para los gobiernos locales; las ciudades tendrán que asumir un incremento en la inseguridad en el mediano plazo. En efecto, es para este escenario, y no la Colombia de arcoíris y unicornios en donde la moneda de cambio son los abrazos, que nos debemos estar preparando.

Pero al final, mientras no se resuelva el problema de fondo respecto a la violencia en Colombia (esto es, la presencia de competidores periféricos fuertes ante un Estado central débil) es muy improbable que aquel país que muchos soñamos, y que docenas de antioqueños han estado describiendo en los famosos tableros, sea una realidad.

Así que propongo replantear el eslogan de la campaña de la Gobernación, sin ánimo alguno de publicista, con: “Y tu ¿cómo te preparas para el post conflicto?”.

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