viernes, 18 de enero de 2013

Dobles estándares (Versión extensa)


(Esta es la versión extensa de mi columna publicada en el periódico El Colombiano el 17 de enero de 2012, incluye enlaces y el desarrollo de algunas ideas insinuadas en el texto original).

Por Santiago Silva Jaramillo

La diferencia en el trato prestado a Venezuela, del dispensado hace unos meses a Paraguay en sus respectivas crisis constitucionales es prueba de la hipocresía y los dobles estándares que los demás países latinoamericanos usan en su supuesta “defensa” de la democracia. De hecho, la región se encuentra a merced de dictadorzuelos tropicales y hombres fuertes en gran medida por la alcahuetería internacional; por la incapacidad excusada en la “diplomacia” de rechazar cuando un gobierno latinoamericano atropella las instituciones democráticas de su país.

Aunque este asunto no es tan simple. En realidad, algunos gobiernos latinoamericanos están dispuestos a entrometerse en la política interna de sus vecinos, mientras, por supuesto, sirva a sus intereses políticos. Mejor dicho, que la famosa “defensa de la instituciones democráticas” se ha convertido en la excusa perfecta para apoyar a aquellos gobiernos aliados que precisamente se apuran en oprimir a sus ciudadanos y violentar sus leyes o para presionar a los que resultan incómodos.

El silencio regional a lo ocurrido en Venezuela en las últimas semanas supone el último capítulo de una larga serie de esta hipocresía internacional frente a las arbitrariedades y violaciones de un régimen con aspiraciones absolutistas. El "chavismo" se ha propuesto violar las pocas normas que quedaban sin violar en Venezuela con tal de permanecer en el poder y por su omisión o alcahuetería, el silencio o apoyo al atropello de la constitución en Venezuela cubre de vergüenza a toda la región.

Todo el episodio resulta particularmente incomodo porque solo hace un año Paraguay, enfrentando una crisis constitucional apenas un poco menos grave que la venezolana, recibió durísimas críticas internacionales e incluso fue sancionado por parte de Mercosur. Los paraguayos habían actuado de acuerdo a su constitución, destituyendo a su presidente Fernando Lugo en una votación del parlamento que aunque rápida, no por eso fue menos legal o legítima. Sin embargo, utilizar esta herramienta constitucional solo les trajo problemas con sus vecinos, en tanto el gobierno de izquierda que caía era reemplazado por uno de derecha que no podía ser bien recibido por los líderes políticos en Buenos Aires, Brasilia y Caracas. 

Como siempre, la interpretación legal da para todo, lo que importa son las decisiones políticas que hay detrás y las consecuencias institucionales que implicarán. La polarización y el conflicto en Venezuela, con lo ocurrido en los últimos días, solo apuntan a profundizarse.  Ojalá sea entonces la valentía de la oposición venezolana y los mismos venezolanos, la que al final lleve al buen desenlace de esta historia y que sean sus acciones las que rediman la vergüenza que en su inactividad y cobardía, deben cargar los demócratas de toda Latinoamérica. 

jueves, 17 de enero de 2013

DOBLES ESTÁNDARES - El Colombiano

DOBLES ESTÁNDARES - El Colombiano

La diferencia en el trato prestado a Venezuela, del dado hace unos meses a Paraguay en sus respectivas crisis constitucionales, es prueba de la hipocresía y los dobles estándares que los demás países latinoamericanos usan en su supuesta "defensa" de la democracia. De hecho, la región se encuentra a merced de dictadorzuelos tropicales y hombres fuertes en gran medida por la alcahuetería internacional; por la incapacidad excusada en la "diplomacia" de rechazar cuando un gobierno latinoamericano atropella las instituciones democráticas de su país.

lunes, 14 de enero de 2013

Entendiendo la guerra en Malí (En Realpolitikmundial.com)

Entendiendo la guerra en Malí (En Realpolitikmundial.com)

Desde el pasado 11 de enero, Francia provee apoyo militar a las tropas del gobierno de Malí en África occidental. Su enemigo esta conformado por una confederación de organizaciones islamistas y tribales, predominantemente del pueblo Tuareg y con lazos con al-Qaeda. Los rebeldes, que dominan el norte del país desde hace poco más de un año, avanzan en su ofensiva para tomarse el resto del territorio malines.
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Entendiendo la guerra en Malí

viernes, 11 de enero de 2013

En tierra desconocida (Versión extensa)


(Esta es la versión extensa de mi columna publicada en el periódico El Colombiano el 10 de enero de 2012, incluye enlaces y el desarrollo de algunas ideas insinuadas en el texto original).

En tierra desconocida (Versión extensa)

Por Santiago Silva Jaramillo

A fin de año, tuve la oportunidad de pasar las vacaciones en España. Entre muchas otras cosas, el viaje me dio una oportunidad excepcional de conocer a varios colombianos residentes en ese país; compartir algunas de sus experiencias como inmigrantes y sus perspectivas bajo la sombra de la crisis europea.

Me resultó particularmente interesante la manera en que estar lejos del hogar hace que las personas busquen mantener fuertes lazos de comunidad con quienes lo rodean. En efecto, el impulso por construir espacios de relacionamiento entro los migrantes colombianos es muy fuerte. Ese sentido de comunidad es lo que muchos de ellos más buscan cuando llegan a ese país de vientos fríos, caras enjutas y ceños fruncidos.

De igual manera, fue una reconfortante experiencia encontrarme con la preocupación de los migrantes por aprovechar su oportunidad fuera de nuestro país. En efecto, la población inmigrante es por naturaleza emprendedora y socialmente activa. Este espíritu migratorio se nutre tanto de las dificultades propias de llegar a un lugar nuevo, como del impulso de mejorar su situación y la de su familia que los llevó a emigrar en el primer lugar.

En ningún momento fue tan claro el momento difícil que atraviesa España que cuando en ocasiones desprecia a aquellos que podrían ser su mejor esperanza. De hecho, el dinamismo, el compromiso y la determinación por encontrar un mejor futuro que define a muchos inmigrantes puede ser justo lo que el país necesita para superar la crisis, originada en la embriaguez de una falsa abundancia.

Entre otras cosas, porque no hay mejor agente que un inmigrante para reconocer una prosperidad real de una ficticia. Y eso es algo que los españoles, aunque en ocasiones lo hagan, no deberían olvidar.

Finalmente, reflexionando respecto a estos inmigrantes colombianos, tengo que reconocer que es una verdadera lástima que nuestro país, por injusto o torpe, porque no quiso o no pudo, ha perdido a cientos de miles de personas como las que conocí en Madrid; colombianos llenos de sueños y rebosantes de ganas; hombres y mujeres cuyo compromiso con los suyos los llevó incluso a dejar todo lo que amaban atrás por buscarles un mejor futuro en tierra desconocida.

jueves, 10 de enero de 2013

EN TIERRA DESCONOCIDA - El Colombiano

EN TIERRA DESCONOCIDA - El Colombiano

A fin de año, tuve la oportunidad de viajar a España. Entre muchas otras cosas, el viaje me dio una oportunidad excepcional de conocer a varios colombianos residentes en ese país; compartir algunas de sus experiencias como inmigrantes y sus perspectivas bajo la sombra de la crisis europea.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Política e incompetencia (versión completa)

(Esta es la versión extensa de mi columna publicada en el periódico El Colombiano el 05 de diciembre de 2012, incluye enlaces y el desarrollo de algunas ideas insinuadas en el texto original).


Por Santiago Silva Jaramillo

Nos hemos acostumbrado a pensar que nuestros líderes son hombres que superan la media; inteligentes, cuidadosos, calculadores, incluso eficientemente pícaros en algunos casos. Sin embargo, un examen detenido de la mayoría de las decisiones políticas importantes nos deja entrever a seres humanos de carne y hueso, susceptibles a confundirse, utilizar información incompleta, en esencia, a errar.

Tengo por regla general creer más en la torpeza de la gente que en sus capacidades increíbles de influir las circunstancias. Y suele pasar que las cosas se mueven por la fuerza de la confusión y no de la iluminación de las mentes de las personas.

Así pues, la mayoría de las personas (pero sobre todo nuestros líderes) se ven diariamente a merced de todo lo que pasa a su alrededor y no conocen o no pueden controlar. Un líder no es un inspector de seguridad; es un bombero, le es casi imposible prevenir incendios, su medida se da en tanto es capaz de apagarlos o controlarlos.

En realidad, lo que al final separa a un buen líder de uno malo no es su capacidad extraordinaria de predecir el futuro o influenciar las circunstancias, sino la de asumir sus errores o enfrentar las dificultades que le trae el azar. En efecto, es su carácter, no su inteligencia sobrehumana, lo que lo hace valioso.

Por eso resulta tan desconcertante el desempeño del presidente Juan Manuel Santos en los últimos meses. Pues las dificultades que le han aparecido a su gobierno (algunas por azar, otras predecibles) han sido atendidas de una manera frustrantemente incompetente. Y esto no solo ha sido perjudicial para su gobierno y popularidad, sino que ha tenido consecuencias funestas para el futuro de Colombia.

Es el caso de la pérdida de una porción importante del mar caribe por el reciente fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. En realidad, la decisión no fue culpa de Santos, sino un acumulado de varios gobiernos anteriores y un funesto error inicial en el 2001, pero el comportamiento del gobierno en las últimas semanas ha planteado serias dudas sobre el carácter del presidente.

Santos parece empecinado en que lo veamos como un líder tibio, demasiado preocupado por lo que dicen las encuestas un día y al siguiente, obsesionado sobre su legado para el futuro. Su inconsistencia se ha convertido en marca personal; pero cuando se abusa de la capacidad para cambiar se peca por blando, no por versátil.

Y eso es nuestro presidente, blando y por eso no asume sus errores y no maneja las crisis; no es un buen líder y es una lástima que sea el nuestro.

jueves, 6 de diciembre de 2012

POLÍTICA E INCOMPETENCIA - El Colombiano

POLÍTICA E INCOMPETENCIA - El Colombiano

Nos hemos acostumbrado a pensar que nuestros líderes son hombres que superan la media; inteligentes, cuidadosos, calculadores, incluso eficientemente sagaces en algunos casos. Sin embargo, un examen detenido de la mayoría de las decisiones políticas importantes nos deja entrever a seres humanos de carne y hueso, susceptibles a confundirse, utilizar información incompleta, en esencia, a errar.